El mindfulness, o atención plena, es estar despierto al momento presente. Es decir, estar atento de manera intencional e imparcial a todo lo que hacemos, y a todo lo que nos rodea, sin perdernos en pensamientos sobre el pasado o el futuro.

El maestro zen Thich Nhat Hanh describe el mindfulness como “la práctica continua de tocar la vida profundamente en cada momento”, y el doctor Kabat-Zinn como “una conciencia sin juicios que se cultiva instante tras instante mediante un tipo especial de atención abierta, no reactiva y sin prejuicios en el momento presente”. Ambos han sido grandes impulsores de la atención plena en Occidente, y son mundialmente conocidos por sus aportes.

El mindfulness no es:

  • una huida de los problemas de la vida cotidiana;
  • una relajación;
  • un estado de trance;
  • una autohipnosis;
  • poner la mente en blanco;
  • una reflexión;
  • un ritual basado en la fe ciega.

Es una práctica y una filosofía que nos ayuda a vivir la impermanencia del aquí y ahora, y a reconocer nuestras pautas de funcionamiento habitual.

La práctica regular del mindfulness tiene numerosos beneficios para la salud. Entre otros, se cuentan sus efectos positivos en la reducción del estrés, la ansiedad y la depresión, y el fortalecimiento de la capacidad atencional y las funciones ejecutivas.

¿Cómo se practica el mindfulness?

La práctica del mindfulness puede realizarse de distintas maneras. De hecho, cada cosa que hagas puede realizarse con atención plena, desde lavar los platos hasta subir una montaña. Pero para poder lograr un estado en el que tu atención no se enrede fácilmente entre tus pensamientos y emociones, es necesario entrenarla.

La atención es un recurso limitado. Esto quiere decir que sólo podemos atender a una cosa a la vez. La única manera de realizar varias cosas a la vez es atender alternativamente a una y otra. Cuando hacemos esto rápidamente creamos la ilusión de que prestamos atención a todas las tareas que estamos realizando, de la misma manera en que una película crea la ilusión de movimiento a partir de la rápida sucesión de fotografías.

Pensar también requiere atención. Nuestro diálogo interno se detiene cuando el foco de atención está puesto en otra cosa. Si a veces parece que no es así, es porque realizamos continuos saltos entre nuestros pensamientos y el mundo exterior. Por eso, si lo que necesitamos es silencio interior, es preciso disciplinar nuestra atención, dominar sus permanentes saltos. Nuestra atención debe aprender a ser como la piedra que, inmersa en el río, permanece quieta.

La meditación sentada, a veces llamada meditación “formal”, es una práctica a través de la cual aprendemos a enfocar nuestra atención, de modo que podamos utilizarla para estudiarnos y ver las cosas tal cual son, sin sesgos ni juicios de valor.

La meditación sentada usualmente se inicia con la respiración como objeto de meditación, para luego pasar a otros objetos como las emociones, las sensaciones, los pensamientos y el propio cuerpo. La meditación en la respiración se llama anapanasati, que en Pali significa “atención plena en el flujo de la respiración”. Este tipo de meditación fue transmitido por Buda hace más de 2500 años, y el texto que la describe es uno de los más importantes del Canon Pali.

Beneficios del mindfulness para la salud

Practicar la meditación con regularidad aporta numerosos beneficios para la salud.

Existen cada vez más investigaciones que apoyan la práctica de la atención plena como método para la reducción del estrés, la ansiedad y la depresión, así como soporte para el tratamiento de distintos tipos de enfermedades. De hecho, la Psicología ha incorporado algunas técnicas del mindfulness a su caja de herramientas, obteniendo muy buenos resultados.

La Clínica Mayo en Estados Unidos menciona que existe suficiente evidencia que confirma la utilidad de la meditación para aliviar

En personas con cuadros depresivos agudos, o trastornos de ansiedad severos, la práctica del mindfulness puede ser un gran complemento a la atención psicológica, pero no la reemplaza.

Otros beneficios del mindfulness para la salud en general incluyen:

  • Claridad mental para tomar decisiones.
  • Fortalecimiento de la atención.
  • Mayor capacidad para enfocarse en tareas y ocupaciones.
  • Mayor autoestima y determinación.
  • Menor cantidad de actos reflejos.
  • Apertura a la vida.

Algunos motivos generales de consulta

Existen distintos motivos para meditar. Algunas personas se acercan porque sufren de estrés crónico, depresión o ansiedad. Otras están cursando alguna crisis vital, y necesitan claridad para ver el final del camino. También están aquellos que buscan en la meditación una vía para el crecimiento personal.

Todos estos motivos son válidos, y para todos la meditación tiene algo que ofrecer. Sin embargo, como práctica espiritual, sus efectos no se circunscriben a un aspecto específico de la vida. El mindfulness brinda una oportunidad única para transformar el sufrimiento en un motor de cambio, y su impacto en el día a día de quienes lo practican trasciende los motivos que los llevaron a descubrirlo.


Mariela Herrero

Licenciada en Psicología (UNED, Barcelona). Instructora de meditación. Facilitadora de Barras de Access.

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