Febrero suele venir con corazones, promesas románticas y una idea bastante acotada de lo que es amar. Este mes, en el blog, vamos a ir por otro lado. Vamos a traer textos que nos invitan a ampliar la mirada y a volver a lo esencial: el amor como una cualidad profunda del corazón, no como un estado de enamoramiento pasajero.
No vamos a hablar de amor romántico, sino de amor incondicional. De ese amor que se cultiva, que se entrena, que requiere presencia, escucha y comprensión. Un amor que no se impone ni se disfraza de buenas intenciones, sino que sabe mirar al otro tal como es.
Empezamos con Thich Nhat Hanh y el primer elemento del verdadero amor: maitri, la capacidad de ofrecer alegría y felicidad desde la comprensión profunda. Un amor que no da lo que yo creo que el otro necesita, sino lo que realmente le hace bien. Un amor que, sin comprensión, puede incluso generar sufrimiento.
Te dejo esta pregunta para abrir la lectura (y la práctica): ¿Cuántas veces decimos “te amo” cuando en realidad no estamos viendo ni escuchando de verdad al otro?
El primer aspecto del verdadero amor es maitri, la intención y la capacidad de ofrecer alegría y felicidad. Para desarrollar esta capacidad, debemos hacer la práctica de observar y escuchar profundamente, para saber qué debemos hacer y qué no debemos hacer para que los demás sean felices. Si ofreces a la persona que amas algo que no necesita, no es maitri. Debes percibir su situación real; de lo contrario, lo que le ofrezcas puede causarle infelicidad.
En el sudeste de Asia hay mucha gente a la que le gusta mucho un espinoso fruto de gran tamaño llamado durian. Incluso podría decirse que no pueden vivir sin él. Su aroma es sumamente penetrante, y algunas personas, después de comerlo, ponen su piel bajo la cama para continuar aspirándolo. Sin embargo, a mí su aroma me parece horrible.
Cierto día, cuando cantaba un sutra en mi templo de Vietnam, había un durian en el altar que se había ofrecido a Buda. Yo intentaba recitar el Sutra del Loto utilizando un tambor de madera y una gran campana en forma de cuenco como acompañamiento, pero no conseguía concentrarme. Al final, acabé colocando la campana sobre el altar y encerrando el durian en su interior; sólo de ese modo pude cantar el sutra a gusto. Al finalizar, me incliné ante Buda y liberé el durian.
Si tú me dijeras: «Thây, te quiero tanto que me gustaría que comieses un pedazo de este durian», me harías sufrir. Me quieres, deseas hacerme feliz, pero me obligas a comer un durian. Esto puede servir como ejemplo del resultado de amar sin comprensión. Tu intención es buena, pero no tienes la comprensión correcta.
Sin comprensión, tu amor no es un verdadero amor. Debes observar profundamente para ver y comprender las necesidades, las aspiraciones y el sufrimiento de la persona que amas. Todos necesitamos amor. El amor nos aporta alegría y bienestar. Es tan natural como el aire. Somos amados por el aire y también necesitamos aire fresco para ser felices. Somos amados por los árboles, y necesitamos los árboles para estar sanos.
Para poder ser amados, debemos amar, lo cual significa que debemos ser capaces de comprender. Para que nuestro amor continúe, debemos adoptar la acción o la no acción apropiada para proteger el aire, los árboles y al ser amado.
Maitri puede traducirse como «amor» o «amor compasivo». Algunos maestros budistas prefieren el término «amor compasivo» porque opinan que la palabra «amor» es demasiado peligrosa. Pero yo prefiero «amor». Las palabras a veces se enferman y tenemos que curarlas. Hemos estado utilizando la palabra «amor» con el significado de apetito o deseo, como en «amo las hamburguesas». Debemos utilizar el lenguaje con más cuidado. «Amor» es una bella palabra; debemos restablecer su significado.
La palabra maitri tiene sus raíces en la palabra mitra, que significa amigo. En el budismo, el principal significado de amor es el de amistad.
Todos tenemos en nosotros las semillas del amor. Podemos desarrollar esta maravillosa fuente de energía, alimentar el amor incondicional que no espera nada a cambio. Cuando comprendemos profundamente a alguien, incluso a alguien que nos haya herido, no podemos evitar amarle. Buda Sakyamuni declaró que el Buda del próximo eón se llamaría «Maitreya, el Buda del Amor».
2 Comentarios
Marisa Abelenda · 8 febrero, 2026 en 12:30 am
Aprendí mas me ayudo muchísimo para empezar y ver dejarle a mis amores maitri amor compasión lo que realmente los haga feliz a ellos
Viviana · 8 febrero, 2026 en 9:51 am
Hermosa lectura para reflexionar gracias siempre Mariela un abrazo